
¿Por qué los calentadores de techo dejan de funcionar? (Y cómo evitarlo)
Si alguna vez le ha pasado que su calentador de techo deje de funcionar, probablemente se haya dado cuenta de que esto suele ocurrir en el punto de conexión de los cables. Es un problema clásico.
Cuando esas lámparas infrarrojas de alta potencia están en funcionamiento, el lugar donde se conectan los cables se calienta enormemente. Si el sello no es sólido, el oxígeno puede penetrar en ese lugar. Allí comienza el problema: los filamentos y cables internos comienzan a oxidarse y a volverse frágiles. En poco tiempo, el aislamiento se quema y el calentador deja de funcionar.
La trampa del “presupuesto reducido”
Muchos calentadores baratos utilizan solo pegamento básico o tapones simples para sellar las conexiones. Pero el problema es que, en entornos de alta temperatura, esos materiales se contruyen. Esto genera pequeños espacios por donde pueden entrar la humedad y el aire al contacto con los cables. Una vez que ocurre la oxidación, la resistencia eléctrica aumenta, lo que hace que la zona afectada se caliente aún más. Es un ciclo vicioso que suele terminar con un fusible fundido o una carcasa dañada. Claro, eso no es algo que uno quiera que le pase a su calentador de techo.
Haciéndolo bien
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Utilizamos un sistema de sellado al vacío entre el vidrio y el metal. No se trata simplemente de colocar un tapón en el extremo de los cables. Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza y aleaciones especiales para evitar completamente la entrada de oxígeno. De esta manera, los cables no envejecen prematuramente.
El resultado es que la energía eléctrica fluye de manera estable. No hay parpadeos ni disminuciones inexplicables en la temperatura. En resumen, se trata de un calentador que realmente funciona bien.
Un pequeño detalle
Sin embargo, existe un sacrificio que hay que hacer. Debido a que el sellado es muy preciso, los cables son un poco más rígidos. No se pueden doblar bruscamente para adaptarlos a los espacios reducidos del techo. Si se presiona demasiado, el sello se romperá. Solo hay que dejar algo de espacio para que los cables puedan respirar durante la instalación.
Es un detalle pequeño, pero marca la diferencia entre un calentador que dura cinco años y uno que deja de funcionar en seis meses. Tiene sentido construir algo que dure realmente.