
Cómo lidiamos con el brillo en los calentadores de baño empotrados
Cualquiera que haya estado en un baño frío en pleno enero sabe bien lo que se siente. Uno quiere calor, y lo quiere ya. Por eso utilizamos lámparas de infrarrojos de onda corta. Estas lámparas no pierden tiempo calentando el aire; simplemente emiten calor directamente sobre la piel.
Pero hay un problema: las lámparas halógenas de cuarzo convencionales son muy brillantes. Emiten una luz blanca intensa que puede ser agotadora para los ojos. Esto es especialmente preocupante cuando pensamos en bebés o niños pequeños; sus ojos aún no están completamente desarrollados, y ese tipo de brillo es demasiado intenso para ellos.
Cómo solucionar el problema sin perder el calor
La clave está en eliminar el brillo sin perder la capacidad de calentamiento. Para ello, aplicamos recubrimientos especiales al cuarzo. Puedes pensar en ello como si fueran gafas de sol para la lámpara. Estos recubrimientos absorben la luz de alta frecuencia, pero permiten que el calor infrarrojo pase a través de ellos.
Es necesario encontrar el equilibrio adecuado. Si usamos demasiado filtro para atenuar la luz, el calentador pierde su eficacia. Debemos encontrar ese punto ideal donde la luz sea suave y cómoda, pero el calor siga siendo lo suficientemente intenso como para secar un baño húmedo.
Mantener el ambiente fresco
Dado que estos calentadores están empotrados, básicamente están ubicados dentro de un hueco en el techo. Eso significa que el calor se acumula allí. Para evitar que las vigas del techo se calienten demasiado, utilizamos reflectores de aluminio pulido. Estos actúan como espejos, dirigiendo todo el calor hacia el suelo y lejos de la estructura del edificio.
También utilizamos bases de cerámica para los cables. ¿Por qué? Porque cuando los calentadores funcionan a plena potencia, se calientan mucho. La cerámica no se derrite, lo que mantiene todo seguro.
Un consejo importante: no coloques estos calentadores en espacios demasiado reducidos. Necesitan espacio para respirar. Si no hay flujo de aire en el hueco del techo, la temperatura interna aumentará, y tu costosa lámpara se quemará mucho antes de lo esperado.
Lo mejor es la velocidad con la que funcionan. El filamento de cuarzo alcanza su temperatura máxima en segundos. Basta con encenderla y ya estarás caliente al instante. No hay necesidad de esperar a que el radiador se caliente.