
De vuelta en el almacén, el antiguo calentador de queroseno solía cumplir con su función… hasta que dejó de hacerlo. Ese olor aceitoso y desagradable se infiltraba en los estantes y quedaba adherido a la ropa. Los clientes sentían ardor en los ojos. El personal se quejaba de dolores de cabeza. Cuando la ventilación no era suficiente, el aire se volvía denso y el calor era intermitente.
Lo importante es lo que hay dentro del aparato
Los calentadores infrarrojos eléctricos emiten calor de manera similar al sol: un calor radiante que afecta directamente a las personas, los suelos y los muebles, y no al aire. En su interior, un elemento de fibra de carbono hace que el tubo de cuarzo alcance rápidamente la temperatura adecuada, proporcionando así un calor de onda corta que se siente de inmediato. No hay ruido de ventiladores que levanten polvo; solo comodidad instantánea.
La mayoría de los modelos funcionan con una toma de corriente estándar de 120V, consumen entre 1.5 y 2.0 kW de energía, y cuentan con un termostato integrado para un control preciso del calor. Por seguridad, existe una protección contra vuelcos que apaga el aparato si este se cae, y su superficie exterior permanece fría al tacto.
Por qué son ideales para tiendas
Las tiendas necesitan un sistema de calefacción que no dañe las mercancías ni a las personas. El calor infrarrojo no seca el aire como lo hacen los sistemas de aire forzado, ni libera subproductos de combustión en el espacio.
No hay necesidad de almacenar combustible, ni de cuidar mechas o eliminar hollín. Basta con conectarlo a la red eléctrica, ajustar el termostato y disfrutar de un calor uniforme en todo el lugar. Los clientes permanecen más tiempo en la tienda, y el personal trabaja más cómodamente. Además, se evitan los problemas relacionados con el queroseno: olor, humo y calor constante.
Consideraciones prácticas
El calor infrarrojo es direccional, por lo que la ubicación del aparato es crucial. Dirija el calentador hacia las áreas con mayor tráfico y hacia la zona de caja. Si tiene un local grande y abierto, considere usar un segundo aparato. La zona justo frente al calentador se calienta primero; las esquinas y las paredes distantes estarán más frías.
Estos aparatos están diseñados para uso en interiores, pero aún así necesitan espacio libre de materiales inflamables. Deben usarse con una buena ventilación general. Conectándolos a una toma de corriente adecuada y respetando las instrucciones de espaciado, obtendrá un calor constante y limpio, sin los inconvenientes relacionados con la calidad del aire que se generan con el queroseno.