
Deje de permitir que las lámparas IR arruinen su sala limpia
Si está construyendo una fábrica inteligente, sabe que los detalles más pequeños suelen causar los mayores problemas. Tome como ejemplo la estrategia de control térmico: la mayoría de las personas no piensan en ello hasta que los datos comienzan a dar errores o el hardware deja de funcionar correctamente.
El problema es que las lámparas IR de onda corta emiten radiación UV. Esa radiación genera ozono. En un entorno de alta precisión, el ozono es prácticamente venenoso. Daña los componentes electrónicos sensibles y hace que los sensores de calidad del aire piensen que hay fugas, cuando en realidad no las hay.
Es difícil solucionar este problema. Por eso, lo mejor es evitarlo desde el principio, utilizando lámparas sin emisiones de ozono.
Cómo funciona realmente
No se trata de magia; se trata simplemente de un sistema de filtrado inteligente. Utilizamos recubrimientos de cuarzo especiales o emisores filtrados para bloquear las longitudes de onda UV-C (aquellas menores a 200 nm). Dado que estas longitudes de onda nunca llegan al aire, las moléculas de oxígeno no se separan. De esta manera, se mantiene el calor necesario para el proceso de curado o secado, pero sin los efectos negativos de las sustancias químicas.
Hacerlo “inteligente”
Una fábrica inteligente solo es tan buena como los datos que genera. Si su sistema de calefacción es simplemente un dispositivo “estúpido” que permanece encendido todo el tiempo, estará trabajando a ciegas. Le sugerimos combinar estas lámparas con controladores PID y termopares en tiempo real. De esta manera, podrá ver el mapa de calor de su proceso. Si la velocidad de producción cambia, no tendrá que entrar en pánico ni ajustar manualmente los controles. Simplemente ajustará la potencia en tiempo real. Es una forma mucho más eficiente de trabajar.
Lo que no le dicen
Tenga cuidado: los sistemas IR de alta potencia generan mucho calor, pero también consumen mucha energía. Si instala demasiadas lámparas, su sistema de refrigeración debe ser capaz de manejar esa carga. Si la temperatura ambiente aumenta demasiado, las lámparas se quemarán rápidamente y los sensores comenzarán a dar errores. Es un ciclo frustrante que se puede evitar si planifica adecuadamente el sistema de refrigeración desde el principio.
La mejor opción es conectar todo al PLC. Al poder conocer exactamente cuánta energía consume cada unidad, su sistema de calefacción deja de ser un misterio. Así, tendrá una sala limpia, equipos en buen estado y perfiles térmicos consistentes.